Hemos mencionado las burbujas financiera, productiva y estatal que han producido sus respectivas crisis; nos queda por tratar la crisis política que ha provocado una falta total de confianza de los ciudadanos en los políticos y en las instituciones.

Reset

Desde mi punto de vista hay que reinicializar nuestra sistema político, empezando por el interior de los propios partidos políticos y continuando con nuestro sistema electoral. Los principales partidos actuales cuentan con unas bases ajenas a los comportamientos de sus dirigentes y sería una pena no darles la oportunidad a renovar sus partidos. En caso contrario quedamos expuestos a que aparezcan partidos políticos oportunistas que canalicen el descontento; pero sin garantías de que mejoren la situación.

Lo primero que debería hacerse en los partidos políticos sería la convocatoria de congresos extraordinarios abiertos a la totalidad de los militantes. La principal causa de que no se produzcan renovaciones en los partidos es que a los Congresos acuden representantes de los militantes y las cúpulas influyen en la designación de los mismos ya que existen trabas a que los militante se puedan presentar como candidatos por la obligación de contar con un número determinado de avales y las pocas plazas ofertadas a nivel local, habitualmente reservadas para los dirigentes locales.

En los congresos, que como he dicho deben ser abiertos a todos los militantes, se deben redefinir los procedimientos de elección de sus dirigentes. Actualmente cuando una persona asciende en un partido se lleva consigo a los que le han acompañado en su trayectoria, premiándose la fidelidad frente a la competencia. Sigue siendo válido el «si te mueves no sales en la foto» que desincentiva la crítica.

Una vez que los partidos representen a sus militantes es posible abordar la reforma electoral. Para lo cual habría que convocar elecciones generales con ese objetivo y una vez realizadas las reformas cambiando la actual ley D’Hondt, elegir un nuevo parlamento con el nuevo procedimiento.

Creo que sería conveniente separar la elección del presidente del gobierno de la elección del parlamento. Por un lado se evitaría que partidos minoritarios condicionen la formación de un gobierno a que se cumplan condiciones alejadas del interés general, y lo que es más importante, independizaría el poder legislativo del poder ejecutivo. Si adicionalmente lográramos un poder judicial independiente, habremos avanzado décadas en nuestra democracia, acabando con la crisis política actual.

 

¿Cual crees que debería ser el camino para la regeneración de nuestra democracia?, me gustaría que lo compartieras en los comentarios de esta página.

 

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Foto: amanecer 04-12-07 por tpeñalver
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