Hemos crecido en un mundo con los prejuicios rigiendo cada acción personal. Aún no habíamos aprendido a hablar y nuestros padres ya habían elegido un colegio en el que despuntar. Aún no habíamos terminado y ya estaban seleccionando buenos institutos a los que podríamos asistir y donde adquirir todos los conocimientos necesarios para llegar a ser una excelente universitaria o universitario que llegaría muy lejos en su vida laboral, todo esto mientras se suponía que tendríamos un buen matrimonio, una familia ejemplar y seríamos un perfecto modelo a seguir y del que sentirse muy orgullosos.

Sin miedo a reinventarse

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Y todo sin ninguna malicia, al contrario, con el mejor de los buenos deseos y augurios hacia nuestra persona, pero sin darse cuenta de lo que supone y de la posible frustración que puede llegar a generar cualquier desvío de estos planes iniciales, por minúsculo que sea.

¿Qué vas a ser de mayor?

Es la típica pregunta que muchos adultos hacen a cualquier niño con el que desean socializar. Y como respuesta yo propondría decir: “¡feliz!”. Y es que, ¿qué más da lo que alguien desee hacer o no?. Como Antonio Machado escribió. “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y es cierto, porque la vida da muchas vueltas y tiene muchos altibajos así que lo mejor que podemos y debemos hacer es preocuparnos permanentemente por ser felices.

Y cuando digo esto no me refiero de nuevo a esa especie de afán por ser más feliz (o fingirlo) que el de al lado, por reír más que él o competir hasta en eso. No. Es mucho más simple. Ser feliz es cuestión, simple y llanamente, de proponérselo.

El mundo está lleno de miles de regalos diarios que nos proporcionan oportunidades de ser felices a cada instante: el canto de los pájaros, contemplar un atardecer o un amanecer, el olor a tierra mojada tras la lluvia, las gotas de rocío en las hojas, ese mensaje divertido de una amistad, las croquetas de tu madre o abuela, …

Adaptarse o morir

Y es que ya Charles Darwin dejó muy claro en su obra, que la vida de las especies en nuestro planeta es cuestión de adaptarse a los continuos cambios ambientales o morir.

La sociedad actual está llena de diferencias, de circunstancias y en un permanente cambio, no te tomes como un fracaso si has perdido tu trabajo o si aún no has logrado casarte, si tus hijos son algo rebeldes,… simplemente te está avisando de que algo está cambiando y por tanto, tú también debes hacerlo.

Tal vez sólo te orienta para que te apuntes a un cursillo donde puedas actualizar y completar tus conocimientos, o para que te replantees lo que supondría en tu vida tener pareja (habría cosas a las que renunciar a cambio de otras cosas que te beneficiarían), o para  que tengas una charla con tus hijos tratando de entender los motivos de su comportamiento y haciendo renegociaciones que a todos convengan por el bien de la familia.

Tal vez perdiste un trabajo que te aburría y ahora te encuentras refugiándote en esa afición que tanto te agrada y que posiblemente por ello deberías plantearte dedicarte a ella plenamente, ya no como hobby sino como trabajo pleno porque ¿has pensado que es un auténtico lujo trabajar en algo que te fascina?

 

Marisa Pérez Conde

 

Marisa Pérez Conde, Coaching y gestión de la marca personal desde el autoconocimiento.

soymarisaperez.com

 
 
 

 

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