En algún momento te vas a equivocar. No lo digo como si se tratase de una maldición. Esto es un hecho, y en el momento en que lo asimiles aprender te será más fácil. No se trata de evitar los errores, sino más bien de equivocarse lo más posible, para así juntar la experiencia que nuestro proyecto de vida requiere.

Dale velocidad a los errores

© zimmytws – Fotolia.com

Por lo general al equivocarnos no nos gusta que se note. Mientras menos personas sepan lo que nos ha pasado mejor. ¿Por qué actuamos de esta manera? ¿Por qué los errores nos parecen algo poco deseable? Son muchos los factores que explican la situación, pero lo cierto es que nunca nos enseñan a presumir los errores.

Los errores son la base del éxito

Hay un libro que les recomiendo mucho, que se llama Crear o morir, de Andrés Oppenheimer. En él es posible encontrar mucha información interesante, pero una que me viene a la mente ahora se refiere al ambiente que impera en Silicon Valley, uno de los lugares con más gente creativa (y exitosa) del planeta.

En el libro se menciona como los nuevos emprendedores presumen sus errores y fracasos, como si se tratase de verdaderas cicatrices de guerra. En aquel sitio mientras más errores hayas cometido más valor adquieres como emprendedor. ¿Por qué sucede esto? Bueno, las personas de Silicon Valley saben que errores es sinónimo de experiencia, y más aún, saben que si quieren triunfar deben juntar previamente mucha experiencia.

Apresura el proceso

Equivócate mucho, y hazlo pronto. No me refiero a que debes cometer todos los errores posibles a cada momento, sino más bien a que arriesgues con tus proyectos y comiences a darte cuenta que es lo que funciona y que no. No dejes tu gran idea para dentro de algunos años, pues entonces te podrías dar cuenta que tu idea tiene muchas cosas que mejorar, pero ya has perdido un tiempo valioso.

El aprendizaje es un proceso sencillo, siempre y cuando comprendas que los errores implican que algo no se está haciendo bien, y si se mejora eso entonces se está obteniendo algo a cambio de haberse equivocado. Eso si, olvida el miedo al fracaso, porque es lo que paraliza a muchos, y solo aquellos que deciden intentarlo, fracasar y mejorar, son lo que logran sus objetivos.

 

Olmo Axayacatl

 

Olmo Axayacatl es ingeniero mecánico agrícola de profesión, con una maestría en ciencias en horticultura, sin planes para el doctorado pero le gustaría irse algunos años a un país de habla inglesa, mientras tanto es profesor y bloguero.

 

 

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