Hace unos meses dando una conferencia a los alumnos de la Universidad de Shanghai acerca, entre otras cosas, de los retos de unir Marketing y Tecnología y de la forma que tienen las empresas españolas de construir valor y expansionarse en el extranjero, uno de los chicos levantó la mano para hacer una pregunta.

Afrontando retos

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Uno, que normalmente está ya acostumbrado a torear todo tipo de preguntas y que normalmente suele salir airoso menos cuando su madre le pregunta que por qué no se ha casado todavía, le cedió la palabra confiado en poder darle una respuesta acorde con las expectativas creadas.

El chaval, apenas con 23 o 24 años y recordemos, todavía estudiante, se levantó y después de darme las gracias por la conferencia sólo dijo: “¿Sabe profesor?, hay una cosa que no entiendo de los españoles, y es por qué las empresas de este país sólo alcanzan a mirar a Latino América para hacer negocios pudiendo hacerlo en todo el mundo”…

Bien… fue una de las veces junto cuando me hicieron la triada (que en mi barrio significa cuando tu padre con 13 años te pilla de pellas, fumando y besando a una chica, todo junto y al mismo tiempo en el Metro de Oporto), que casi no supe ni qué decir. Como si fuera en modo Matrix por mi cabeza pasaban posibles respuestas: que si el idioma era diferente, que si no teníamos productos adaptados, que si la dificultad del cangrejo rojo de mar durante una noche de luna llena… pero yo mismo me daba cuenta que eran excusas, sólo excusas.

Cierto es que, gracias a Dios, hay muchas empresas que con mayor o menos esfuerzo y mayor o menor fortuna, intentamos hacer negocio en otros países, pero también es cierto que la mayoría tienden o tendemos a mirar a Latinoamérica como nuestro siguiente destino, por no decir nuestro (único) destino… y es que creo que, en el fondo, somos un país que nos gusta la comodidad, que huimos de los retos, que simplemente nos apalancamos en lo que más o menos sabemos hacer… y con eso nos es suficiente.

Claro, todo esto estaría bien si la situación fuera boyante, si no hubiera crisis, si no tuviéramos millones de parados, algunos de ellos de difícil colocación, y lo más importante, si no fuera necesario reinventarnos a nosotros mismos como país y como industria para poder salir de esta. El “Copy & Paste” de modelos que funcionan en otros sitios normalmente suele ser una solución cortoplacista que sirve para salir del paso de forma momentánea, pero nada más.

Y esto es exactamente lo que nos está pasando con el 2.0. Estamos construyendo fans, seguidores y en general estrategias online basadas en el éxito de algunos pocos, pero no cimentando las bases de un negocio futuro. Nos estamos agarrando a nuestros followers como si éstos fueran nuestra propuesta de valor, y muchos de ellos ni siquiera existen porque o son falsos o realmente les importa un pimiento lo que contamos si no viene con un regalo de la mano.

Si preguntásemos cuál ha sido el secreto de su éxito a aquellos que han hecho grandes cosas (empresarialmente hablando) como el que inventó la Coca-Cola, la fregona, o ejemplos más actuales como el de Steve Jobs o Bill Gates, seguro que sus respuestas girarían en torno a una propuesta de valor diferente. Estas, ya estuvieran basadas en crear una nueva demanda, cubrir una necesidad existente, mejorar la calidad de las personas, o incrementar el rendimiento de las empresas, se han tenido que ir readaptando al mercado no sólo para continuar liderando sino a veces, para subsistir.

En este hecho, la adaptación al nuevo entorno, radica el éxito de una empresa… pero sólo si ha creado una propuesta de valor diferencial, ese algo que les va a hacer único y reconocido en el mercado.

Ahora que ya se empieza hablar con mayor insistencia del Entorno 3.0, quizás sería un buen momento para que todos nos parásemos a pensar en esto, en qué vendemos a nuestros clientes que les va hacer querer continuar con nosotros, porque si realmente lo que estamos vendiendo es aire, tarde o temprano el mercado nos pondrá en su sitio y nos quedamos con nuestro aire… sí cierto, Aire 3.0, pero aire al fin y al cabo.

 

Valentín Hernández

 

Valentín Hernández es socio Director de la consultora Guidance y co-creador de MyObserver una evolución en los métodos de medición y control de la reputación digital y del concepto Buzziness una nueva forma de entender los estudios de mercado a través de Internet. Valentín acaba de presentar la segunda herramienta desarrollada bajo el concepto Buzziness, MyO.

 

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