Esta semana el siguiente artículo calló en mis manos, “Flattery will get you far”, aquí va el enlace, para los curiosos.

Y no sería mejor un poquito de seguridad

© Denis Pepin – Fotolia.com

La palabra “Flattery” tiene varias acepciones: halago, engaño, cumplido…, por lo que si hacemos una traducción “contextual”, que no textual, el título del mismo quedaría así: “El peloteo te llevará lejos”…, cuando conseguí despegar los dedos de mi teclado y los ojos de la pantalla y dejar de reírme, puse mi mano sobre el ratón y moví su ruedecilla, dejándome caer a lo largo de un artículo que decía estar basado “en hechos científicos estudiados en una escuela de negocios” y me leí los siete consejos que se facilitaban acerca de cómo pelotear a tu jefe adecuadamente para poder mejorar en tu carrera profesional. Muerta quedé. El peloteo elevado a la categoría de “state of the art”, expresión muy utilizada en el mundo de los negocios.

La justificación empleada era que, en no pocas ocasiones, los resultados no eran precisamente lo que los grandes consideraban a la hora de ofrecerte un ascenso o la silla del consejo tan ansiada sino el saber dirigirte al jefe adecuadamente y vino a mi mente una imagen de una reunión en la que participé hace años donde un tipo con voz aflautada le decía continuamente a su jefe: “oh, yes, fantastic”, “Great, you are right”, “yes i’ll do it”. La temática era aburridísima pero el hombre imprimía tal entusiasmo y energía a sus palabras que parecía que estábamos lanzando la vacuna contra la absurdez… El tipo no trabajaba mal, en honor a la verdad, pero tampoco era el mejor, ascendió, ascendió. Me dio mucha pena y a continuación recordé la canción de Christina Rosenvinge “Narciso” y el libro “Patologías en las organizaciones”, “Narcisismo y liderazgo”…

Que una comunicación correcta y adecuada es más necesaria hoy que nunca, no solo en un entorno empresarial sino en nuestra vida diaria donde estamos expuestos a cantidades ingentes de información que nos llegan a través de numerosas fuentes y por medio de distintos recursos y por extensión, con un origen dudoso, vale. Es más, el Dr. Vincent T. Covello, Director y Fundador del Centro de Comunicaciones de Emergencia ha hecho de ella su vida.

El esquema desarrollado por este profesor ha sido adaptado a las prácticas de ventas y hoy es el día en el que los chicos de marketing, tan listos ellos, siguen este modelo, quizás sin saberlo, basado en las teorías y experiencias del Dr. Covello.

En su modelo el mensaje se estructura de esta manera: tres grupos alrededor de la idea central, ni cuatro ni seis, TRES. Estos tres grupos son las tres ideas principales del cuerpo general del mensaje/temática que quieres transmitir, de forma concreta y concisa. Estos tres grupos individualmente admiten tres líneas de desarrollo o “elementos de prueba”. Así en 1,68 minutos lanzas el mensaje a la audiencia de una forma clara y estructurada haciendo prevalecer en la mente del que lo recibe lo que tú, transmisor, quieres que se quede.

Esta técnica se puede utilizar para preparar una entrevista, una presentación, una reunión de trabajo de un equipo, o comunicar un desastre natural o accidente, el uso más extendido, de ahí toma el nombre. Solo hay que pensar y trabajar muy bien estos grupos y desarrollarlos antes. Cuando terminas tu entrevista al entrevistador le habrán quedado en su cabeza las tres ideas argumentadas de forma estructurada, clara y sencilla y quizás te elija, quizás no, pero seguro que sabe quién eres y que tenías claro lo que tú puedes aportar al puesto. Si estás preparando tu presentación, no te harán falta mil transparencias, te harán falta tres muy bien estructuradas y los conceptos que quieres transmitir en ellas y así suma y sigue.

Retomando el inicio de este artículo y después de haberlo leído en varias ocasiones pues “não acredito” y uniéndolo a las palabras del profesor Javier Fernández Aguado que venían a decir que el “amiguismo ocupaba demasiadas veces el lugar de la meritocracia”, pensé yo que estábamos francamente mal cuando un gerente busca que “le toquen las palmas” en lugar de un equipo sólido en el que apoyarse con el que pueda hablar abiertamente y sobre todo, mal vamos si trabajas para un tipo que no es capaz de soportar un “no estoy de acuerdo” por no hablar de un “te estás equivocando”.

Si tu jefe te defenestra porque prefiere a aquel con el que se tomaría tres cañas y no una aunque su rendimiento no sea tan bueno, por el simple hecho de que no maltrata su ego, si puedes cambia de jefe. No crecerás profesionalmente con él, siempre habrá alguien más sibilino que tú, más guapo que tú, que se compre las corbatas más de su agrado y al final tú le allanarás el camino y acabarás trabajando para él.

Si tu jefe tiene semejantes problemas de crecimiento personal y no es capaz de convivir con un NO, es mejor que si puedes salgas de su esfera. Si no puedes, pues ya lo siento. Te sugiero en ese caso que leas el artículo del que he incluido el enlace y trabajes no solo tus dotes de comunicación habituales sino el “flattery” que ha sido elevado a categoría de MBA…, o que propongas al departamento de formación de tu empresa unos cursos de Mejora de la Inseguridad y la Autoconfianza para directivos; La Humildad, un valor en alza; No tengas miedo a la crítica de tu equipo, a ti también te duele la barriga…, lo que vienen siendo, vaya, unos cursitos de Crecimiento Personal…

Buena semana a todos y buen “flattery” al que lo practique.

 

María Gil CastañoMaría A. Gil es Ingeniero Técnico Naval, ha ejercitado su carrera profesional, en diferentes empresas del sector naval, con diferentes posiciones, lo que le ha permitido, progresivamente, alcanzar una experiencia y conocimiento del entorno nada desdeñable. En los últimos 5 años, ha centrado sus pasos y los de su equipo, en el desarrollo del mercado marino en el Sur de África y Rusia, trabajando como BMQC Manager para el grupo Barloworld.

 

Shares
Share This